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martes, 17 de enero de 2012

Calle San Francisco, de Vinaròs

Autor de este artículo:
CARLOS CATALAN FONT
Vinaròs, a 17 de enero de 2012


Vinaròs, panel actual de la calle San Francisco, año 1960-1970

SAN FRANCISCO
Hornacina ubicada en la calle San Francisco, en el edificio esquina con Plaza Jovellar, nº 15. Pertenece a la década de 1960-1970. Es un plafón reciente de 4 x 3 (12 azulejos) de 21 x 21 cms.
Composición e iconografía: San Francisco de Asís. Figura del santo de pie, barbado, con tonsura y hábito monacal marrón y cordón que le ciñe la cintura. Con los brazos abiertos, muestra los estigmas en las manos. Un aro de santidad le rodea la cabeza. Como fondo surge un paisaje, y en el horizonte se muestra -muy tenue- la silueta de unos edificios. A la derecha y sobre un murete descansa un pajarillo.
Advocación de la calle de San Francisco. Originalmente denominada calle de Benicarló hasta la llegada de los frailes franciscanos (1658-1835) que abrieron un convento en dicha calle en el año 1662.



Calle San Francisco de Vinaròs, antiguo retablo original de dicha calle. Primeros años del siglo XX.


FRANCISCO DE ASÍS (1182-1226)
Snto italiano, que fue diácono y fundador de la Orden Franciscana y de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas, ambas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media. De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto, intentó infructuosamente la conversión de musulmanes al cristianismo. Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aún así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre
En el siglo XII se concretaron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas, el incremento demográfico y la afluencia del oro, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición al capitalismo y los estamentos de nobleza y clero seguían siendo los dominantes, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social. La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza.
Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes. Los cátaros, por ejemplo, predicaban entre otras cosas el rechazo a los sacramentos, las imágenes y la cruz. Otras organizaciones como la creada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de “los monjes mendicantes”. Este movimiento logró que la mayoría de la Iglesia se alejase de la opulencia, vicio que tornaría en el siglo XIV. Ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas. Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos y trabajando para los monasterios, granjeros y casas particulares. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.


San Francisco de Asís, retablo de Bechí 1875-1890. Procedencia fabricación de Onda o de Manises.


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